NARRADOR OMNISCIENTE
Era el quinto cigarrillo que Rosalía apagaba en el cenicero, desesperada. La rubia caminaba de un lado a otro tratando de encontrar calma para su ansiedad, pero le era imposible. Sus manos temblaban, la garganta le ardía y su mente no dejaba de dar vueltas en lo mismo: la soledad en la que había quedado.
Habían pasado unos cuantos días desde la boda fallida de Damián y Amelie, y ellos no habían dado señal alguna de apariciones en público. Ni siquiera fueron a Feldman Corp