Narrador Omnisciente
Soraya salió de la comisaría con el corazón en un puño. Tomó el primer taxi que encontró y durante todo el trayecto no hizo más que pensar cómo iba a darle la noticia a la madre de Amelie. ¿Cómo decirle a esa pobre mujer, que su hija estaba tras las rejas acusada de delitos que no había cometido? La garganta se le cerraba solo de imaginarlo.
—¡Hemos llegado! —anunció el taxista.
Pagó sin mirar la cantidad y descendió con pasos arrastrados. Frente a la puerta de los Manson