Damián Feldman
Veía a mi hermana como el ser más detestable del universo.
—¡Es mi culpa! Esa maldita mujer no ha hecho más que arruinarme la vida. —gritaba, culpando a Amelie de todo lo que le estaba pasando, cuando ella era la única responsable de su miseria.
—¿Te estás escuchando, Rosalía? Dime que no es cierto lo que estoy pensando. Dime que no lo hiciste. ¡Dime que no fuiste tú! —mi voz se quebraba con rabia—. Tú no pudiste matar a mis hijos.
Su rostro cambió, primero confusión, pasando a