A la velocidad de la luz prepararon un documento que consistía en hacer que Eros le cediera gran parte de su fortuna.
A la vista de cualquier abogado, aquello pasaría a ser “una prueba de amor” y no un robo sin pistola. O al menos, eso fue lo que le dijeron, mientras le entregaban una carpeta con un bolígrafo.
—Encárgate de qué firme hoy mismo —se escuchó la voz de Mauricio antes de que Luciana le lanzara una mirada de advertencia.
—No importa si te toma más tiempo, cariño. Lo único impor