Capítulo 64: Celos tontos por posparto.
Han pasado nueve días exactos desde que Doña María besó a su nieto por última vez en el aeropuerto, le dio un último abrazo a Viktor (Cuida de mis amores, hijo) y se subió al avión privado rumbo a San Petersburgo. El ático ha vuelto a su ritmo habitual: silencio de acero por la mañana, órdenes de Sofía por la tarde y noches donde solo se oyen gemidos y el río Moscova abajo.
Torre de cristal, planta 47. 11:27 a.m.
La nueva secretaria se llamaba Katya: veintitrés años, piernas hasta el techo,