Capítulo: 247: Cortar no es huir.
El día no avanzó con normalidad… avanzó con propósito, y eso lo hacía más pesado.
Desde temprano, la mansión dejó de ser solo un hogar y se transformó en un punto de operaciones silencioso. No había caos, pero sí movimiento constante: teléfonos que vibraban, puertas que se abrían y cerraban, pasos que iban y venían con información que antes no tenía lugar en ese espacio. La familia seguía ahí —los niños, las risas suaves en algún rincón, el olor a comida de Doña María intentando mantener algo