Capítulo 39: Sangre familiar y odio puro.
La mansión amanecía en silencio sereno esa mañana. Sofía se despertó con Viktor a su lado, su aliento ronco contra su cuello. Recordó la revelación de Anastasia, la víbora ayudando chechenos. Su poder bullía, pero algo latía diferente en su corazón. Se levantó, besándolo suavemente, esta vez un despertar más común.
—Hoy ganamos—, susurró juguetonamente.
Viktor gruñó, abrazándola posesivo, su mano se desliza por su espalda rellenita apretando los rollitos con cariño.
—La reunión con Leonid es c