Capítulo 200: El secreto que ya no pudo guardarse.
El piso franco en Moscú estaba en penumbra, solo iluminado por la luz fría de las tres pantallas de laptop y la lámpara de mesa que Viktor había encendido para leer mejor los mensajes. El aire se sentía denso, cargado de café viejo y de ese silencio que pesa cuando tres hombres saben que acaban de perder una pieza clave del plan.
Carl estaba de pie junto a la ventana, con el teléfono aún en la mano después de la llamada con Elena. Sus dedos temblaban ligeramente y se sentía devastado.
Dimitri