Capítulo 199: El rastro correcto y una promesa ferviente.
El piso franco en Moscú había dejado de ser un lugar de espera para convertirse en un nido de tensión permanente. Las laptops seguían abiertas, los mapas marcados con nuevos círculos y tachones, el café frío en tazas olvidadas y el aire cargado de ese olor a cigarrillo que Dimitri encendía solo cuando la paciencia se le agotaba.
Viktor estaba de pie frente a la ventana, mirando la calle vacía sin verla realmente y Carl revisaba por décima vez las fotos de las notas extorsionadoras, buscando