Capítulo 196: Las madrigueras de la Cobra.
El piso franco en las afueras de Moscú era un apartamento anodino en un edificio de los años setenta: tercer piso, dos habitaciones, cocina pequeña, ventanas con cortinas gruesas que no dejaban pasar ni un rayo de luz.
No había lujos. No había fotos familiares.
Solo un escritorio con mapas extendidos, tres laptops abiertas, un teléfono satelital y una cafetera que llevaba horas sin apagarse.
El aire olía a café quemado, a tabaco viejo y a tensión que se podía cortar con un cuchillo.
Vikt