Capítulo 193: Un pensamiento que Misha no podía guardar solo.
La habitación de los niños en la cabaña de Catskills era un refugio pequeño y cálido: dos camas individuales con edredones gruesos de lana, una mesita baja llena de crayones, cuadernos y libros de texto enviados por la rectora, y una ventana grande que daba al bosque nevado. La luz de la tarde entraba pálida y fría, pero dentro todo era acogedor: olor a chocolate caliente que Doña María había traído antes, el ronroneo lejano de Dragón Gris durmiendo en la alfombra y el murmullo suave de los niñ