Capítulo 194: El pequeño guardián que no dormía tranquilo.
Misha no podía dejar de mirar a su mamá.
Desde que habían llegado a la cabaña, sus ojos la seguían como si fueran imanes. Cuando Elena se sentaba en el sofá grande a leer un libro de nombres para bebés, Misha se sentaba a su lado en silencio, con las piernas cruzadas y las manos apretadas sobre las rodillas.
Cuando ella se levantaba a preparar un vaso de agua o a acomodar la manta sobre las piernas de Sofía, él se ponía de pie también, caminando detrás como una sombra chiquita, sin hacer ru