Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl Mercedes se detuvo frente a la mansión con un frenazo más brusco de lo necesario. Viktor bajó sin esperar, abrió la puerta trasera y extendió la mano para ayudarla. Sofía la tomó sin mirarlo; el contacto duró un segundo más de lo estrictamente necesario.
Anastasia salió del lado del copiloto, tacones resonando en el asfalto helado.—Qué viaje tan… intenso —comentó con sonrisa felina—. Creo que me merezco un trago antes de dormir. ¿Me acompañas, cariño?Viktor sol






