Capítulo 10: El vestido elegido.
El Black Diamond era un monstruo de cristal negro y oro, ventanas tintadas que no dejaban ver dentro, seguridad discreta en cada esquina. Irina tomó su brazo con gentileza fingida.
—Vamos, señorita. El señor rentó todo el edificio. Solo para usted hoy.
Sofía siguió, el corazón latiendo fuerte. El lugar era un sueño irreal: pasillos de mármol pulido, tiendas privadas con nombres que sonaban a idiomas lejanos, música suave que flotaba como humo caro. Irina la guió primero al spa en el último piso