Capítulo 171: Las burlas disparadas como lanzas.
La fiesta se fue apagando con la misma lentitud con la que el sol se hundió detrás de los pinos.
Los globos colgaban medio desinflados de las ramas del roble, las mantas estaban llenas de migas de pastel rosa y coronitas de papel arrugadas, y el aroma a vainilla y mora todavía flotaba en el aire fresco de la tarde.
Doña María había subido a acostar a Nikolai y a la pequeña Sofía, que se había quedado dormida en sus brazos después de tanto gatear y reír. Alexei y Misha seguían despiertos, pe