Sandro
Los escucho sin responder. Siento que el control se me escapa. Lo que siempre supe domar, la prensa, el rumor, la percepción, se me escapa entre los dedos.
Y en el fondo de todo esto, un solo rostro me atormenta. Alba. La imagino, en el cuarto piso, oyendo los gritos, viendo a la multitud congelarse. La veo, orgullosa, inmóvil, con la mirada herida. No necesita explicaciones para entender que esa mujer formaba parte de un pasado que he mal enterrado.
Paso una mano por mi rostro, me dejo