Alba
Siento que la noche se escapa de mis manos como arena entre mis dedos. Giulia solo ha necesitado unos minutos para reorganizar la sala a su alrededor. Su voz cubre las conversaciones, su risa resuena más fuerte que la música, y los hombres, al igual que las mujeres, giran la cabeza cuando ella pasa.
Es demasiado brillante. Demasiado ruidosa. Pero nadie se lo reprocha. Por el contrario, hipnotiza, y tengo la sensación de estar frente a una funambulista que cruza una cuerda floja… excepto qu