Alba
La recepción despliega su fasto a mi alrededor como un mar agitado de apariencias engañosas. Cada sonrisa educada es una hoja oculta, cada mirada una espada invisible que me atraviesa sin descanso. Estoy aquí, de pie en el centro del gran salón, vestida con un vestido cuyo tejido ligero delata mi agitación interior, frágil y desgarrada bajo este adorno de riqueza. El destello de los candelabros apenas ilumina la sombra que me devora.
A mi alrededor, los murmullos surgen, apagados pero cort