Alba
La luz blanquecina de la mañana apenas filtra a través de las pesadas cortinas de la habitación. El aire es denso, saturado de una espera eléctrica que me envuelve como un torniquete. Estoy aquí, inmóvil, frente al gran espejo, donde se refleja un rostro demacrado, marcado por noches sin sueño, pero también determinado, más que nunca.
Cada detalle de la habitación me parece extraño, y sin embargo familiar: el roce del tejido de mi vestido, el ligero crujido del parquet bajo mis pies, los p