Alba
La isla se extiende ante nosotros como un sueño cruel, demasiado perfecta para ser verdad. La arena blanca inmaculada y el mar turquesa contrastan violentamente con el peso que aplasta mi pecho. La villa, gigantesca y fría, se eleva como un palacio de hielo, un sepulcro dorado donde mis esperanzas se desmoronan.
Sandro me mira, su mirada ardiente traiciona un fuego salvaje, un deseo ardiente y posesivo. Esta noche, se hará uno conmigo, quiera yo o no.
Retrocedo, intentando crear un espacio