Alba
La mañana es clara, demasiado clara.
Ese tipo de luz que corta más que ilumina.
Todo aquí brilla.
El mármol, los cristales, los sirvientes con uniformes impecables.
Incluso las sombras parecen calculadas.
Estoy en la veranda.
Inmóvil.
El vestido marfil flota a mi alrededor como una mentira bien cortada.
Silueta congelada, corazón cerrado.
Hoy, dos mundos van a chocar.
Sandro regresa.
Y va a conocer a mis padres.
Aquellos que me acogieron, me amaron.
Aquellos que quizás ya no me re