Eva
—Bienvenido al reino de los vivos. Pensé que te ibas Duque bonito. Nos hiciste sufrir bastante.
—Teodoro… —susurró él, haciéndome sonreír.
Tenía heridas por todas partes; un lobo se había dedicado a morderlo hasta casi destrozarlo. Fabrizio había tomado el rol de curador, porque yo no podía ver esas heridas tan terribles. No en ellos, no en nadie a quien yo apreciara tanto.
—Sabes que te gusta que te diga Duque bonito y no me lo niegues.
—Lamento no haber confiado en ti. Lamento...
—Shh,