Julieta
—Estará todo bien, mi amor, todo estará perfectamente, murmuraba Damian una y otra vez, nervioso.
Había tenido unos meses perfectos, sin molestias; un embarazo de loba, así le decían. Sin embargo, mi mate estaba al borde de un colapso nervioso. La noticia de mi embarazo nos había caído como un balde de agua fría. Se suponía que íbamos a esperar un año como mínimo, y solo pasaron seis meses cuando empecé a sentir que había algo diferente. Agata seguía insistiendo en que ese fue el mensaje