Damián
—No nos iremos, alfa —me había dicho Octavio. Él y su padre se mantenían firmes. No había podido comunicarme con Pascal, pero confiaba en que haría lo que fuera por sobrevivir. Y tenía razón.
Magnus había insistido: crear una distracción para que el resto pudiera huir. Cuando atacó a los guerreros, utilicé mi aura, mientras Octavio y su padre se lanzaban sobre el resto. Había sido un movimiento desesperado, pero funcionó. Al menos, sirvió para que otros huyeran y pudieran pedir ayuda.
—¿