Danna se incorporó sobre los codos mientras John le acariciaba la cadera suavemente. Su sonrisa aún estaba allí: una sonrisa casi tierna, muy diferente de la media sonrisa arrogante que siempre usaba cuando era un hombre de negocios.
Danna observó la bandeja del desayuno y sus ojos se abrieron un poco al ver lo mucho que él había preparado. Era raro que él se tomase su tiempo para hacer algo así.
—Pensé que tenías un negocio que dirigir —dijo ella, con una ligera burla en el tono.
John se incor