John se enderezó lentamente y rodeó el escritorio, quedando frente a ella. No la tocó. No todavía. Eso, de alguna manera, era peor.
—Escúchame bien, Danna —dijo con voz baja, firme—. Desde hoy, Tom deja de tener poder sobre ti… al menos fuera de su casa.
Ella apretó el vaso con ambas manos.
—¿Qué… qué significa eso? —preguntó.
—Significa que mientras estés bajo mi protección —respondió—, nadie va a meterse con tus padres, ni con tu hermano, ni con ese negocio que tanto amas. Nadie.
Hizo una pau