El teléfono de Danna vibró mientras doblaba unas pulseras en el pequeño mostrador de la joyería. Era su grupo de siempre.
“Chicas, tarde de pastelería hoy. 5 pm. Las extraño 😭💗” escribió Valeria.
“Yo también, hace mil que no nos vemos.” respondió Lucía.
“Danna di que sí 😡💕”
Danna sonrió sin poder evitarlo. Aquello le calentó el pecho. Sus amigas siempre habían sido su refugio.
—Tom, amor… —escribió ella por WhatsApp—. Valeria y Lucía quieren que nos encontremos hoy. ¿Está bien si voy?
La respuesta llegó casi de inmediato.
“Claro, cuídate amor. Te amo.”
Ella exhaló aliviada. Menos mal… pensó.
La pastelería era preciosa: una esquina llena de ventanales, luces cálidas y olor a café recién molido y frambuesas. Mesitas blancas, flores frescas y vitrinas con tartaletas perfectas.
Danna entró y antes de poder buscar a sus amigas escuchó:
—¡DANNAAAAAA! —gritó Valeria casi saltando de su silla.
—¡Mi niña! —Lucía corrió a abrazarla también.
Las tres se fundieron en un abrazo apretado, de es