Olivia había encontrado un nuevo refugio: el archivo histórico del departamento de diseño. Un laberinto de estantes con planos antiguos y muestras de telas descontinuadas. Nadie iba allí. Era silencioso, polvoriento, y olía a papel viejo. El lugar perfecto para desaparecer.
Allí, entre planos de hoteles que nunca se construyeron, podía respirar sin sentir el perfume de Isabella en el aire. Podía pensar sin escuchar el eco de sus risas a través de las paredes.
Fue allí donde Isabella la encontró