"Consultora Senior Permanente". Las palabras resonaron en los pasillos de Vance Enterprises como un nuevo mandato. Isabella Rossi ya no era una visita. Era una institución.
Tenía su propia oficina, contigua a la de Alexander. No tan grande como la de Olivia, pero con una ubicación estratégica: la puerta interior que la conectaba directamente con el santuario del CEO estaba siempre entreabierta. Un detalle pequeño. Un símbolo enorme.
La presencia de Isabella se volvió omnipresente, atmosférica. No la veías en todos lados, pero la sentías. En el perfume caro que a veces flotaba en el aire del piso ejecutivo. En las risas contenidas que llegaban desde la oficina de Alexander a través de esa puerta entreabierta. En los correos marcados como "Urgentes - Proyecto Europa" que llegaban a deshoras, firmados con su nombre elegante.
Alexander trabajaba más que nunca. Las horas extras, antes una excepción, se volvieron la norma. Y siempre, siempre, con Isabella.
—Es crítico para la expansión euro