Alexander se quedó sentado. La carpeta en sus manos. El peso era real. No físico. Moral.
Miró alrededor. El ático estaba sucio. Olía a fracaso. A semanas de derrota.
Los documentos de Eleanor no eran papeles. Eran una revelación. La historia de un ladrón. Su tío.
Charles siempre fue el virtuoso. El que seguía las reglas. El guardián del legado. Todo era mentira.
Alexander se levantó. Las piernas le temblaron. No por debilidad. Por energía nueva. Una energía oscura y concentrada.
Caminó al baño.