El apartamento seguro ya no se sentía como un escondite temporal. Se sentía como un útero de cemento y silencio. Olivia había pasado de huésped a habitante. Cada objeto tenía su lugar ahora. Los pocos muebles que compró de segunda mano. Los libros de arquitectura y crianza apilados en el suelo. La luz del patio interior, que cambiaba de gris a dorado pálido según la hora, era su único reloj natural.
Su cuerpo había cambiado. El embarazo avanzaba, implacable y verdadero. Seis meses. Una curva fi