La ratificación fue un viernes. El mercado cerró ese día con las acciones de Vance estables. Una calma engañosa.
El lunes, la realidad golpeó.
Charles llegó temprano, esperando un día de planes y órdenes. En su escritorio, Gibson ya lo esperaba. Su rostro estaba pálido.
—Señor Vance —dijo, sin preámbulos—. El mercado asiático cerró hace una hora. Nuestros ADR cayeron un 4% en Tokio y Hong Kong.
Charles frunció el ceño. Una fluctuación normal. Los mercados asiáticos eran volátiles.
—Esperemos a