La victoria de Alexander en la sala de juntas había sido pírrica. Un silencio gélido se había instalado en el equipo del proyecto. Las reuniones se desarrollaban con una eficiencia espectral: las preguntas de Olivia recibían respuestas monosilábicas, los informes llegaban justo a tiempo, pero carecían de cualquier insight más allá de lo estrictamente necesario. Era como manejar un equipo de espectros profesionales, presentes en cuerpo, pero ausentes en espíritu. La resistencia activa había muer