«Era peor de lo que había imaginado»
Lionetta caminó sin rumbo fijo hasta llegar a la terraza. Cerró los ojos y tomó una respiración profunda y el aire fresco de la tarde llenó sus pulmones. Su respiración fue calmándose poco a poco, y con ella, también sus pensamientos.
Abrió los ojos y miró a su alrededor. Luego se dirigió a una de las sillas largas de madera con cojines. Se sentó, recogió las piernas sobre el asiento y las abrazó, apoyando el mentón sobre las rodillas.
Tenía demasiadas cosas