Lionetta soltó una carcajada cuando su cuñado la envolvió en un fuerte abrazo. Apenas se había dado cuenta de que estaba allí antes de que él se acercara. Teo la levantó del suelo y comenzó a dar vueltas. Era evidente que seguía siendo el mismo tipo encantador y alegre. Lionetta siempre lo había adorado. Era como otro hermano más para ella.
Él la dejó en el suelo, apoyó las manos en sus hombros y se inclinó para darle un sonoro beso en ambas mejillas.
—Estás mucho más hermosa de lo que recuerdo