—¡Gemelos! Voy a tener gemelos. —Lionetta lo miró con los ojos abiertos como platos—. Esto es tu culpa —continuó, girando la cabeza y lanzándole una mirada acusatoria a su esposo.
—Técnicamente, el historial de embarazos múltiples proviene de tu familia.
—Sigue haciéndote el inteligente y vas a pasar unos días en la habitación de invitados —lo rezongó, frunciendo el ceño.
—No me molestaría mucho, si duermes conmigo —respondió Angelo, inclinándose para besarla en la mejilla.
Lionetta entrecerró