Los flashes destellaban uno tras otro. Varios fotógrafos llamaban el nombre de Lionetta, buscando una toma exclusiva. Angelo, sin embargo, apenas prestaba atención a lo que ocurría a su alrededor. ¿Cómo podía concentrarse en algo más que su preciosa esposa?
Se inclinó hacia ella y depositó un beso en su hombro desnudo. Lionetta giró el rostro y le regaló una sonrisa. Angelo no pudo resistirse a robarle un beso fugaz en los labios. Se quedaron mirándose por unos segundos, como si el tiempo se d