**Elena**
Después de la discusión me encerré en mi cuarto y tiré la puerta tan fuerte que retumbó en todo el apartamento. Me tiré en la cama boca abajo, la cara hundida en la almohada que todavía olía a él, y lloré como una estúpida. Lloré hasta que no quedó nada, hasta que la garganta me quemó y los ojos se me hincharon. No dormí mierda. Me quedé mirando el techo, el reloj marcando las horas, el corazón latiéndome como tambor de guerra.
Cuando amaneció me levanté muerta de cansancio pero con