**Elena**
El sol se despidió de Punta Cana con ese aire nostálgico que tienen los finales que no quieres que terminen. Jasper y yo salimos del resort tomados de la mano, la piel todavía tibia del mar y el alma más tranquila que nunca.
Volamos a Santo Domingo pa’ despedirnos de la familia. Mi mamá nos abrazó como si ya nos extrañara, la abuela me apretó la mejilla y miró a Jasper de arriba abajo.
—Cuídala, muchacho. Pero de verdad, ¿eh? —le dijo mi primo mayor, medio en broma, medio en serio.