**Elena**
Desperté con la cabeza partiéndose en mil pedazos, la boca como si me hubiera tragado arena y alcohol puro. La habitación daba vueltas. Estaba en mi cama, el pelo húmedo, con una camiseta enorme de Jasper que me llegaba a medio muslo y olía a su jabón y a él. El estómago me daba vueltas solo de moverme.
Me levanté tambaleante, el piso frío bajo los pies descalzos. Salí al pasillo del apartamento nuevo, la luz del mediodía entrando por las ventanas gigantes con vista a Manhattan. La