**Elena**
La luna colgaba sobre Punta Cana como una lámpara de secretos. Después de la moto acuática y el susto en el mar, la tarde se fue en silencio y miradas que quemaban. Jasper había reservado cena privada en la terraza de la suite: mesa frente al mar, velas encendidas, copas de vino blanco frío, brisa que olía a sal y a deseo contenido.
Bajé con el vestido rojo que me queda como pecado: escote profundo, espalda descubierta, tela pegada a las curvas. El pelo naranja suelto, labios rojos,