**Elena**
La noche cayó con calma después de la tormenta pequeña. No encendimos luces, solo unas velas por la sala, la llama bailando en las paredes blancas. Afuera el mar murmuraba como si supiera nuestros secretos.
Me senté en el sofá con las piernas cruzadas, envuelta en la manta de hilo que huele a sal y a nosotros. Jasper se acercó callado con dos copas de vino tinto. Me dio una sin decir nada y se sentó a mi lado, el cuerpo todavía caliente de la tarde.
—¿Sabes qué me asusta? —dije romp