Mala broma de la diosa.
Marlen estaba emocionada, dispuesta a entregarse a la pasión, pero lo que no anticipó fue que Elijah de repente se mostró abrumado. Sin apartar la mirada de sus ojos, dio varios pasos atrás y se marchó, dejándola totalmente asombrada y con la boca abierta.
—¿Qué acaba de pasar? —susurró con la voz encrespada por la irritación y la frustración.
10 AM:
Con su cabello extendido como un manto oscuro sobre la camilla, y con la cabeza apoyada en el hueco ergonómico de esta, Marlen sentía cómo los