Sumergidos en un oasis de placer.
—Espera…— le pidió Marlen en el momento que se bajó de su regazo—. Debes utilizar protección, Mateo está demasiado pequeño, no quiero salir embarazada ¿Tienes preservativos?
Elijah rompió a reír como si le hubieran contado el mejor de los chistes, y ella al sentirse burlada le dio por el pecho.
—¡Auch!, acaso tienes rocas en lugar de pectorales— se quejó arrugando el rostro mientras se miraba las manos.
Y él, con una ternura que jamás creyó tener, le agarró una mano, se la abrió, le pasó la len