Deber de padre.
Echa una furia, Marlen avanzaba por los pasillos hasta que se encontró frente a la majestuosa puerta doble que llevaba al aposento de Elijah. Con ambas manos, agarró las dos perillas y las giró al mismo tiempo, con la intención de descargar su enojo en él. Pero cuando lo vio caminando con Mateo en brazos, todo lo que tenía para decir se esfumó de su mente y simplemente los miró anonadada.
—Bienvenida a nuestra alcoba, mi luna.
Ella lo vio con los ojos entrecerrados.
—¿Cuál es la estrategia ahor