Un desprecio doloroso.
—No soy tu hija. Mi madre se llamaba Julia. Murió y no pude despedirme de ella por tu culpa. Reina bruja, mantengamos la distancia. No seremos enemigas, pero tampoco amigas— dejó muy claro.
En cambio, Arabella aún seguía en un estado de shock. Su abuelo, a quien ella consideraba indestructible, fue asesinado por Marlen con tanta facilidad que parecía un chiste amargo. Sintió miedo. No era tonta. Sin apoyo, no lo enfrentaría. Observó al beta de Elijah, el que descubrió justo en esa guerra que es