79. El arte de romper reinas.
Narra Ruiz.
No hay sangre que me moleste si viene con propósito.
Y esta, la que chorrea tibia por mi pierna, tiene nombre: venganza.
Llevo días maniatado en este agujero mal ventilado que alguna vez fue un taller mecánico y ahora pretende ser santuario de redención para putas arrepentidas. No me tocan ni me matan. No todavía. No hasta que la gran jefa lo decida. Porque esto, esto es puro teatro. Y el final está reservado para cuando ella quiera su ovación.
Lorena, la reina de la función.
Pero u