78. El arte de la supervivencia.
Narra Ruiz.
Despierto con el sabor metálico de la sangre en la boca y el áspero roce de una cuerda quemándome las muñecas. El dolor en mi costado late al ritmo de un tambor de guerra lejano, constante, feroz. La cabeza me da vueltas, pero todavía no me he ido del todo.
Todavía respiro.
Todavía soy peligroso.
Abro los ojos y el mundo me recibe con un foco directo al rostro, implacable, como un interrogatorio barato en una estación policial de tercera. Parpadeo para enfocar y reconozco las parede