546. Conversaciones con el demonio.
Narra Ruiz.
Las semanas en esta tumba no se cuentan en días, se miden por las visitas de Tomás, porque la rutina se vuelve una losa de cemento y la única variación, la única grieta en la pared, es él apareciendo con sus perfumes caros y su traje hecho a medida, como si entrara a un salón de gala en lugar de a la celda en la que me mantiene. Es casi grotesco: el brillo de sus zapatos sobre los pisos gastados, la manera en que abre la puerta con un gesto teatral, siempre seguro de que el espectác