525. Tierra y sangre.
Narra Tomás Villa.
El asfalto queda atrás como un río negro que he sabido dominar, y de pronto se corta en un desvío abrupto, una herida abierta en la llanura que se extiende como un trazo áspero de polvo y grava; giro el volante con violencia calculada, dejando atrás la autopista iluminada, esa arteria de orden y geometría previsible, y me interno en lo indómito, en el camino que no promete nada salvo polvo y oscuridad, un sendero primitivo que cruje bajo las ruedas como si quisiera devorarnos